
Deja De Ponerlo A Él Como Prioridad: Empieza A Elegirte A Ti
12/08/2026
No Es Que No Quieras Avanzar: Tal Vez Tu Niño Interior Todavía Tiene Miedo
14/08/2026Cuando termina una relación, una de las experiencias más difíciles no siempre es aceptar que la otra persona se fue.
Muchas veces lo más difícil es aprender a vivir con el vacío que quedó.
De pronto cambia tu rutina. Ya no están los mensajes de buenos días, las llamadas, los planes del fin de semana, las conversaciones antes de dormir o simplemente la certeza de saber que había alguien ahí.
Y frente a ese vacío es muy fácil caer en una tentación:
Buscar rápidamente a otra persona que ocupe ese lugar.
Alguien con quien hablar.
Alguien que vuelva a hacernos sentir deseados.
Alguien que nos distraiga.
Alguien que nos permita sentir nuevamente que somos importantes para otra persona.
Pero quiero invitarte a reflexionar sobre algo:
¿Realmente estás preparado para una nueva relación o solamente estás buscando a alguien que te ayude a no sentir el dolor de la anterior?
Porque hay una enorme diferencia entre volver a amar y utilizar una nueva relación para anestesiar una herida.
No tengas tanta prisa por llenar el vacío
Una ruptura implica una pérdida y, por lo tanto, puede requerir un proceso de duelo.
Hay emociones que necesitan ser escuchadas, comprendidas y atravesadas.
Tristeza.
Enojo.
Frustración.
Miedo.
Soledad.
Culpa.
Incluso alivio.
No existe una única manera correcta de vivir una ruptura ni todas las personas necesitan el mismo tiempo. Sin embargo, intentar escapar permanentemente de lo que sentimos puede impedirnos comprender lo que esta experiencia está revelando sobre nosotros.
Por eso, antes de preguntarte:
“¿Cuándo conoceré a alguien más?”
Tal vez deberías preguntarte:
“¿Qué está pasando dentro de mí ahora que esta persona ya no está?”
Porque el vacío también puede convertirse en información.
Puede mostrarte necesidades que habías depositado completamente en la relación, partes de tu vida que descuidaste, límites que no pusiste, miedos que no habías querido mirar o heridas emocionales que esta experiencia volvió a tocar.
Quizá no solamente estás sufriendo por quien se fue
Aquí quiero llevarte un poco más profundo.
En ocasiones, una ruptura presente puede conectar emocionalmente con experiencias anteriores.
Imagina que tu pareja te dice:
“Ya no quiero continuar contigo”.
Tu parte adulta puede comprender perfectamente lo que está sucediendo:
Una relación terminó.
Pero emocionalmente esa experiencia puede adquirir otro significado.
“Me abandonaron otra vez.”
“No fui suficiente.”
“No soy digno de amor.”
“Siempre terminan dejándome.”
“Algo debe estar mal conmigo.”
“No soy importante para nadie.”
No significa necesariamente que todas estas ideas provengan de la infancia ni que cada ruptura esconda una herida infantil. Cada historia es diferente.
Pero sí vale la pena preguntarnos si el dolor actual está tocando experiencias anteriores de abandono, rechazo, indiferencia, inseguridad o falta de reconocimiento.
Porque entonces puedes descubrir algo importante:
Tal vez no solamente extrañas a la persona.
También extrañas cómo te sentías contigo cuando esa persona estaba presente.
Quizá a través de ella te sentías importante.
Elegido.
Acompañado.
Reconocido.
Deseado.
Seguro.
Y cuando se marcha, parece llevarse todas esas sensaciones consigo.
Ahí comienza un trabajo mucho más profundo:
Aprender a construir dentro de ti aquello que durante mucho tiempo buscaste exclusivamente afuera.
¿Te estás reconstruyendo o estás huyendo?
Después de una ruptura muchas personas deciden cambiar su vida.
Empiezan a hacer ejercicio.
Bajan de peso.
Cambian su manera de vestir.
Salen más.
Viajan.
Conocen gente.
Comienzan proyectos.
Regresan con amigos.
Y quiero ser muy claro:
¡Eso puede ser extraordinario!
El problema no necesariamente está en lo que haces.
La pregunta es:
¿Desde dónde lo estás haciendo?
Porque puedes entrar al gimnasio porque quieres cuidar tu cuerpo y construir un hábito saludable…
o puedes hacerlo pensando:
“Cuando mi ex vea cómo me puse, se va a arrepentir”.
Puedes arreglarte porque disfrutas verte bien…
o puedes hacerlo esperando provocar una reacción.
Puedes publicar una fotografía porque te encantó…
o puedes pasar las siguientes horas revisando si determinada persona ya vio tu publicación.
Puedes conocer a alguien porque genuinamente estás abierto a una nueva experiencia…
o utilizarlo para intentar llenar desesperadamente un vacío.
Externamente las acciones pueden parecer idénticas.
Internamente pueden tener motivaciones completamente diferentes.
Por eso te digo:
Hazlo por ti.
Ponte guapo por ti.
Ponte guapa por ti.
Haz ejercicio por ti.
Viaja por ti.
Crece por ti.
Construye nuevos hábitos por ti.
Recupera tus amistades por ti.
Emprende por ti.
Transforma tu vida por ti.
No conviertas tu transformación en una campaña publicitaria para demostrarle a alguien todo lo que perdió.
Tu crecimiento no necesita espectadores.
¿Cuándo comenzaste a abandonarte tú?
Hay una pregunta que utilizo mucho para llevar este proceso todavía más profundo:
Si te duele tanto sentir que esa persona te abandonó…
¿en qué momento comenzaste tú a abandonarte dentro de esa relación?
Tal vez dejaste de hacer cosas que disfrutabas.
Te alejaste de determinadas amistades.
Postergaste proyectos.
Comenzaste a callarte para evitar conflictos.
Dejaste de expresar necesidades.
Aceptaste comportamientos que realmente no querías aceptar.
Fuiste cediendo espacios personales.
Comenzaste a necesitar cada vez más la aprobación del otro.
Quizá, poco a poco, tu vida comenzó a girar alrededor de esa relación.
Y entonces, cuando la relación termina, aparece una sensación terrible:
“¿Y ahora qué hago conmigo?”
Pero esa pregunta también puede convertirse en el comienzo de algo maravilloso.
Porque quizá ha llegado el momento de regresar a ti.
No naciste para mendigar amor
Amarte no significa sentirte maravilloso todos los días.
Amor propio también significa aprender a tomar decisiones que protejan tu dignidad, incluso cuando duelen.
Significa poner límites.
Significa aprender a decir no.
Significa dejar de perseguir a alguien que ya decidió marcharse.
Significa no conformarte con migajas de atención.
Significa dejar de intentar convencer a alguien de que te ame.
Significa aprender a estar contigo sin necesitar desesperadamente que otra persona valide tu existencia.
No naciste para arrastrarte detrás de nadie.
No naciste para mendigar cariño.
No naciste para convencer a alguien de tu valor.
Quien quiera compartir el camino contigo, maravilloso.
Y quien decida marcharse tendrá derecho a hacerlo.
La puerta es suficientemente grande.
Déjalo ir.
Porque perder a alguien puede doler muchísimo…
pero perderte a ti intentando evitar que alguien se vaya puede terminar costándote todavía más.
EJERCICIO PRÁCTICO: REGRESA A TI
Quiero proponerte un ejercicio sencillo, pero hazlo con calma y con absoluta honestidad.
Busca un lugar donde puedas estar tranquilo durante unos minutos. Toma una libreta y divide una hoja en cuatro partes.
1. ¿Qué es exactamente lo que extraño?
No respondas únicamente:
“A mi pareja”.
Profundiza.
¿Qué extrañas realmente?
¿Su compañía?
¿Los mensajes?
¿Sentirte elegido?
¿La intimidad?
¿La rutina?
¿Tener planes con alguien?
¿Sentirte deseado?
¿La seguridad de tener pareja?
Escribe todo lo que aparezca.
2. ¿Qué significa para mí que se haya ido?
Completa varias veces esta frase:
“Que esta persona se haya ido significa que yo…”
Y observa qué aparece.
“…no fui suficiente.”
“…fracasé.”
“…me quedaré solo.”
“…nadie me va a querer igual.”
“…otra vez me abandonaron.”
“…perdí mi oportunidad de ser feliz.”
No juzgues las respuestas.
Obsérvalas.
Porque ahí pueden aparecer creencias importantes que vale la pena trabajar.
3. ¿En qué momentos me abandoné durante esta relación?
Ahora pregúntate:
¿Qué dejé de hacer por conservar esta relación?
¿Qué toleré por miedo a perderla?
¿Qué necesidades dejé de expresar?
¿Qué límites no puse?
¿Qué partes de mí fui apagando?
¿Qué sueños o proyectos postergué?
Esta parte puede ser incómoda.
Pero no se trata de culparte.
Se trata de recuperar responsabilidad sobre aquello que sí puedes transformar.
4. ¿Qué puedo comenzar a devolverme?
Finalmente escribe:
¿Qué necesito comenzar a darme yo?
Tal vez necesitas recuperar amistades.
Volver a hacer ejercicio.
Retomar un proyecto.
Aprender a estar solo.
Trabajar tu autoestima.
Poner límites.
Reconstruir hábitos.
Pedir ayuda.
Iniciar un proceso de acompañamiento.
Ahora elige UNA acción concreta que puedas realizar durante las próximas 24 horas.
No diez.
Una.
Porque regresar a ti no ocurre mediante una gran declaración.
Sucede a través de pequeñas decisiones repetidas.
Quizá no necesitas recuperar a quien se fue
Si hoy tienes el corazón roto, no tengas tanta prisa por repararlo colocando inmediatamente a otra persona encima.
Date permiso para vivir tu proceso.
Escucha tu dolor.
Comprende qué vino a mostrarte.
Pregúntate qué necesitas sanar y qué necesitas reconstruir.
Y utiliza esta experiencia para conocerte de una manera que quizá nunca antes habías hecho.
Porque tal vez esta ruptura no llegó solamente para enseñarte a soltar a alguien.
Tal vez también llegó para enseñarte a regresar a ti.
Y quizá hoy estás convencido de que necesitas recuperar a esa persona…
cuando la persona que realmente necesitas recuperar eres tú.
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Con amor,
Pepe Chuy





